Aquí huele a setas

El Arte

Pablo Picasso

Muchos son los artistas de nuestro tiempo que han estado influidos de una manera o de otra por la gastronomía, sus sabores y aromas durante algún periodo de tiempo, la obra que hoy escojo es la titulada La Cocina que fue pintada en 1948, pero hay una anécdota que transcribimos de la web oficial del artista que creo que es muy interesante y que muestra esa influencia de la que hablaba al principio.

¡ Aqui huele a setas ! En agosto de 1908, Picasso, enfermo, decide cambiar de aires. Acompañado por Fernande, el gato y el perro, viaja 50 km al norte de París para instalarse en un pueblecito de una docena de casas cobijadas por el bosque y el río Oise: LA-RUE-DES-BOIS. Cuenta con 44 habitantes, ellos incluidos. Picasso vuelve a encontrar aquí el aislamiento y la calma de Gósol (España) que tanto le inspiraran 2 años antes. Pero el campo francés “huele a setas”, según protesta a Fernande, y sólo se quedan un mes. Max Jacob, Derain y Apollinaire vienen a distraerlos y se alojan con ellos unos días. No obstante, la estancia no será en vano. Picasso, en plena influencia de Cézanne y de Rousseau “el Aduanero”, pinta muchos paisajes y bodegones con una gama dominante de verdes inspirados en el bosque que le rodea. Pero será sobre todo en los retratos de su sorprendente casera en donde Picasso continuará su búsqueda de la expresión escultural del cuerpo mediante la geometrización de sus formas. ¡Y qué formas! Muy distinta de las siluetas sinuosas españolas, la Sra. Putman es una fuerza de la naturaleza. Nacida en 1851, de origen flamenco, calza un 44, es madre de 7 hijos y apenas habla francés. La viuda lleva a sus espaldas todo el trabajo de la casa, y no posará nunca para el artista, que la observa impresionado. Y la pinta, en plena acción. Famosa sin saberlo, la Sra. Putman ha pasado a la posteridad como “La granjera”, y siempre llevará cántaros invisibles al final de sus musculosos brazos. Se expone, nada más y nada menos, que en el museo del Ermitage de San Petersburgo (Rusia). Un destino… Para ir a La-Rue des Bois: En 1908 había que tomar el tren en la estación del Norte de París hasta Creil (línea de Chantilly) y después viajar en una diligencia hasta Verneuil, cuyo cochero aceptaba desviarse a La-Rue-des-Bois por 50 céntimos…

web de Pablo Picasso

La Gastronomía

La cocina y la anécdota se convierten en “Ensalada templada de setas al aroma de carbón”

Ingredientes por persona:  

  • Lechuga variada
  • Hierbas y hojas varias
  • Aceite de Carbón:
    • 500 ml. de aceite de girasol
    • 1 piedra de carbón vegetal
  • Vinagre de Modena
  • Sal en escamas
  • 50 g. de setas silvestres (valen congeladas si no estamos en temporada)
  • Queso Idiazábal en lascas finas
  • Picadillo de aceitunas negras (las podemos picar en un robot de cocina o con el cuchillo)
  • Puré de tomate (mejor de un tomate sabroso que hayamos adquirido fresco)

Preparación

  • El aceite de carbón: 
    • Introducimos en un bote hermético la piedra de carbón vegetal con el aceite de girasol, dejamos macerar 48 horas, filtramos el aceite y listo para utilizar (si nos gusta con menos sabor a carbón dejaremos menos horas y si buscamos mayor intensidad mas horas).
  • Lavamos las hierbas y las lechugas, las secamos bien y las picamos lo mas fino posible.
  • Saltemos las setas en su punto de sal y pimienta, lo mezclamos todo.
  • Añadimos a la mezcla anterior el puré de tomate y el picadillo de las aceitunas negras.
  • Removemos bien todo para que se mezclen los sabores.
  • Disponemos toda la mezcla en un molde cuadrado sobre el plato y apretamos bien.
  • Aliñamos con unas gotas de la vinagreta compuesta por 1 parte de vinagre y 5 de aceite de carbón.

El Maridaje

Nunca es fácil el maridaje con un plato que incluya entre sus ingredientes el vinagre ya que este es uno de los enemigos naturales, pero siempre podemos jugar con aquellos vinos que gracias a su elaboración, características o estructura nos permitan ese juego o con alguna cerveza. Un blanco con madera de una variedad como la Chardonnay, un atractivo Riesling o incluso algunos vinos blancos dulces. Si no estamos convencidos siempre podemos recurrir al espumoso, un Cava o Champagne de reserva y brut o brut nature podría perfectamente viajar con esta ensalada. Cervezas tipo American Pale Ale o IPA pueden dar buen juego y si lo que que quieres es el contraste, una Doble de estilo belga o una Barley Wine, pueden ser divertidas.

Futumaki del Fin de Dios

Un pensamiento en “Aquí huele a setas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *