China III: El país de los contrastes “Beijing”

[Serxu Solares]

Quiero cerrar este recorrido por la extensa China visitando una de esas ciudades imprescindibles que está en plena evolución y que mantiene todos los encantos del país de los emperadores y la Gran Muralla. Beijing (Pekin) desde que fuera la sede de los Juegos Olímpicos en 2008 no es lo mismo. Todo el mundo que conocía la ciudad antes de ellos dice lo mismo; con ellos llegó la modernidad y se quedó para siempre, terminando con muchos de los encantos que tenía. Pero sin duda sigue manteniendo atractivos suficientes para afirmar que hay que venir aquí antes de morirse, es una visita obligada. Son importantes algunos datos para no tener problemas. El inicio del viaje tiene que ser bueno, con los hoteles contratados y todo lo mejor organizado posible a no un ser que hables chino; y me explico, los chinos hablan chino y nada más. Hay muy pocos que entiendan otro idioma, incluso la gente joven. Coger un taxi puede convertirse en una odisea y mas si es un día lluvioso, lo primero porque al ver a un occidental buena parte de ellos ya no paran para evitar la dificultad del idioma y de los que lo hacen, pocos o ninguno, no te llevarán al destino si este no cumple con lo que le interesa al taxista, te hará bajar si no vas en la dirección del sentido de su marcha; si el recorrido es muy largo; si estás, como era nuestro caso, hospedado en un hotel céntrico, etc…, tened en cuenta que los trayectos en taxi no tienen nada que ver con los de España, si decía que Shanghai era barato en Beijing es regalado, se parte de la ridícula cantidad de 12 Yuanes de día y 13 de noche, eso al cambio viene a ser poca mamás de 1,5 € pero un recorrido de 15 minutos de noche nos ha valido 17 Yuanes y ha sido el mas caro de todos los recorridos. “El metro tambien es muy barato, aunque no es tan bueno como el de Shanghai y siempre lleno de gente en casi todas las horas, pero insoportable en las horas puntas, con empujadores oficiales del metro que tratan de meter a la gente donde ya no coge ni una sardina; hay que hacerse fuerte y evitar que te metan mas allá de la puerta, si te bajas pronto, porque lo mas probable es que te quedas dentro del vagón en tu parada (Esto ha podido cambiar como consecuencia de la pandemia del #COVID19)“. Otra recomendación es llevar las direcciones escritas en Chino de los sitios a donde quieres ir (esto te lo hacen sin problema en el hotel) y no fiarte en exceso de los planos, especialmente en las distancias, Beijing es una ciudad tan grande que lo que te puede parecer que está el lado, en realidad lo está a 5 kilómetros. Una última recomendación, llevar efectivo bastante ya que en muchos sitios y a pesar de estar en el siglo XXI, no admiten tarjetas.

Pero claro está que aunque haya dificultades, venir a China y marchar de ella sin pasar por aquí es como no haber venido, aunque solo sea por ver la Gran Muralla. La mayor parte de nosotros tiene oido hablar de este espacio lleno de encantos, pero hasta que no estás ahí, no te das cuenta de lo que es en realidad. Nosotros hemos escogido una zona de la Muralla mas alejada del centro urbano, concretamente en el distrito de Huairou, la zona conocida como Mutianyu. Las recomendaciones eran que no fueramos a la zona más turística por que aquello parecía un mercadillo en el que casi que no podias hacer una foto sin que apareciese alguien. Al llegar pensamos que nos habían engañado por que no había un sitio donde dejar el coche, pero no era así, además y aunque parezca increíble nos encontramos por segunda vez en este viaje (la primera ha sido en Shanghai) a unos asturianos, el grito de “Puxa Sporting” al verme con la camiseta del equipo despertó nuestras miradas y nos alegró el día. Hemos Escogido como medio para subir un telesilla al que llaman teleférico y para bajar el tobogán por el que te deslizas con un patinete que manejas con un freno entre las piernas, una experiencia altamente recomendable. En la propia Muralla y como no podía ser de otra manera tienes souvenirs a montones y gente vendiéndote de casi todo, no compréis ningún tipo de agua a las vendedoras, llevarlo comprado de un establecimiento de la ciudad.

Pero no solo esta extensa ciudad, de más de veinticinco millones de habitantes, tiene la Gran Muralla, hay algunas cosas interesantes e imprescindibles. La Ciudad Prohibida que hace conjunto con la Plaza de Tianamen o el templo de Yong He Gong, donde encontrarás el Buda mas grande del mundo construido en interior y un montón de gente rezando en diferentes espacios llenos de magia de antaño, o el Beihai Park un espacio verde con tres lagos artificiales impresionantes donde puedes pasear con diferentes barcas y ver personajes variopintos. Visitas muchas y todo depende del tiempo y el dinero o ganas que tengas, un espectáculo de Kung Fu, la ópera china, los espectáculos de acrobacias, El Templo del Cielo, el Palacio de Verano o la Villa Olímpica.

Gastronómicamente hablando hay cosas interesantísimas: La Wangfujing Street (calle de los bichos), por ejemplo donde se ponen una gran oferta de chiringuitos que venden toda clase de insectos y otros bichitos, todo de buen aspecto y cuidada higiene, algo que me sorprendió gratamente y me ha hecho probar varios, serpiente, cucarachas, lombrices, hormigas, saltamontes, ciempiés… Pero sin dudas el plato estrella es el Pato Pekines, todo un ritual gastronómico que empieza en la propia crianza del Pato y finaliza en el ritual del servicio, laminado por partes delante del cliente. El sitio mas famoso para comerlo, pero también donde resulta más complicado hacerlo por los horarios y la cantidad de gente que lo frecuenta, es el Restaurante Roasted Duck en el número 32 de Qianmen Dajie, se dice que fue en este restaurante donde se hizo el primero pato pekinés, esta e una de las zonas recuperadas en la era de los Juegos Olímpicos, convirtiéndose en un eje comercial de gran atractivo.

China I: El país de los contrastes “Hong Kong”

China II: El país de los contrastes “Shanghai”

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